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Hernando Pecha
Historiador de Guadalajara
Tomamos estos datos biográficos de la «Carta edificante a la muerte del Padre Hernando Pecha», que escribió el P. Felipe de Ossa, y cuyo original se encuentra en la Sección de Papeles de Jesuítas de la Academia de la Historia. De la noble y antiquísima familia de los Pecha, de la que salió el fundador y primeros benefactores de la Orden de San Jerónimo, Hernando Pecha nació en la ciudad de Guadalajara en el año de 1567. Sus padres fueron don Pedro Pecha Calderón y Francisca Heredia, ella de familia de la villa de Hita, donde contrajeron matrimonio. Eran sus armas una abeja azul en campo de oro, aunque otros usaron un castillo centrando sus blasones. De amplios estudios, Hernando Pecha optó por ingresar en religión, haciéndolo en la Compañía de Jesús, en el Colegio que ésta tenía en Alcalá de Henares. Su afición a la historia le hizo salir gran erudito en temas de genealogía, siendo muy consultado en pleitos de la nobleza acerca de los derechos de unos y otros a la posesión de títulos. De sus conocimientos del pasado se originó su «Historia de Guadalaxara...», y otros varios libros. Fue también hombre piadoso, buen religioso y dotado de fuerza organizadora, razón por la cual fue enviado por sus superiores al recién estrenado Colegio de San Francisco Javier, que para la Compañía de Jesús había fundado en Nápoles doña Catalina de la Cerda, condesa de Lemos, nieta de San Francisco de Borja y esposa del entonces virrey en aquella región italiana, perteneciente a la Corona española. Algún tiempo paró el Padre Pecha en la organización de ese Colegio, y de su estancia en Nápoles se comprenden las abundantes noticias que da en su «Historia» acerca de las relaciones de personajes alcarreños con aquella ciudad. Ocupó más tarde el cargo de rector de los colegios jesuítas en Plasencia y Talavera, y tuvo a su cargo la organización y puesta en marcha del legado que la familia Lasarte había dejado para la fundación y erección de un colegio de jesuítas en la ciudad de Guadalajara. Alma de esta institución fue el padre Hernando Pecha, quien ocupó el cargo de rector a partir del 29 de junio de 1631, fecha de su solemne inauguración. Años de fecunda actividad de nuestro personaje, quien al tiempo de preparar su «Historia» de la ciudad, se ocupaba en erigir un nuevo y cómodo edificio para el Colegio, que hasta finales del siglo XVII no se vio totalmente acabado. Su cabida en la familia Mendoza fue grande y señalada. Confesor de la sexta duquesa, doña Ana, y preceptor del séptimo duque, don Rodrigo, tuvo acceso a los archivos de la casa, y gozó de gran confianza entre todos sus miembros, recibiendo de ellos regalos y mercedes que trasladaba luego a la Compañía. Retirado a Madrid, en su muy avanzada edad, murió el 24 de julio de 1659. Fue hombre, dice su biógrafo, el padre Ossa, «de apacible condición y de una sinceridad colombina, de gran bondad y sin doblez ni engaño». Nada menguó su sencillez y humildad. De entre los altos cargos que desempeñó, podemos recordar el de confesor del conde‑duque de Olivares, por lo que no es exageración el afirmar que influyera notabilísimamente en la política española del siglo XVII. La más importante de sus obras, y por la que es más conocido y apreciado, es la “Historia de Guadalaxara y cómo la Religión de San Jerónimo en España fue fundada y restaurada por sus ciudadanos”. Fue redactada por su autor antes de 1632, y es sin duda la más antigua de las Historias de la ciudad de Guadalajara conservadas, y, en gran parte, la fuente primigenia de todas ellas, pues fue este autor quien trabó por primera vez la genealogía de la familia Mendoza, gracias a su acceso directo a los archivos de la casa, cundo ocupó el cargo de confesor y preceptor religioso de la sexta duquesa, doña Ana. De aquí sacó el autor todos sus materiales, y de la consulta de las obras más antiguas, hoy perdidas, acerca de la ciudad. Fía también algunas noticias a la tradición, y es, finalmente, cronista fiel y minucioso de su época, especialmente de la vida de la duquesa Ana, en cuyo servicio estuvo cierto tiempo. Sólo se conoce, hasta el momento, un ejemplar manuscrito de esta «Historia de Guadalaxara...», que guarda la Biblioteca Nacional de Madrid, en su Sección de Manuscritos, siendo este ejemplar, indudablemente, el original del autor, irregularmente distribuido en notas, con el objeto de posteriormente estructurar mejor la obra. Presenta fundamentalmente tres tipos de letra, número de los escribanos que pusieron en limpio los apuntes del jesuíta. Esta obra fue editada, con introducción y notas de Herrera Casado, en 1977, por la Institución Provincial de Cultura “Marqués de Santillana”. Dejó escritos varios libros, uno de los cuales es la «Historia de las vidas de los Excmos. Sres. duques del Ynfantado y sus Progenitores desde el Infante don Zuria primer Sr. de Vizcaya asta la Excma. Srª Duquesa Dª Ana y su hixa doña Luisa condesa de Saldaña», que dedicó al séptimo duque don Rodrigo, de quien era preceptor. Según dedicatoria manuscrita de dicho libro, fue escrito del padre Hernando Pecha en el Colegio de la Compañía de Jesús, del título de la Santísima Trinidad, en Guadalajara, y terminado el 14 de enero de 1635, por lo que ha de considerarse posterior a la «Historia de Guadalaxara...» y como simple traslado, bien ordenado, del libro quinto de ella. La misma categoría tiene la «Vida de Doña Ana de Mendoza, sexta duquesa del Infantado», manuscrita en 1633, y que ocupa la última parte de esa «Historia...». Estuvo en la biblioteca de San Isidro, y hasta hoy se consideró perdida, aunque el historiador Aurelio García López la ha encontrado en la biblioteca de la Real Academia de la Historia, y acaba de ser editada completa. Otras dos obras compuso el padre Pecha, breves y manuscritas, hoy en la Biblioteca del Palacio Real. Son el «Parecer de D. Tomás Tamayo de Vargas sobre la Ziudad Complutense», que trata en realidad de la impugnación que Hernando Pecha hace a dicho autor, proponiendo el alcarreño que la Complutum romana estuvo donde hoy Guadalajara. La otra obra es la «Carta del P. Hernando Pecha sobre varios puntos del cronicón de Julián Pérez», en el que trata largamente sobre el mismo tema arqueológico, así como las diferencias entre «Santa Librada, o Wilgeforte, barbada, y Sta. Paula barbada, si fueron dos ó una tengo mil cosas». Acerca de otro tema histórico, cual es la primacía de la iglesia de Toledo, se conserva en el archivo capitular toledano un manuscrito de 188 folios, titulado «Tractatus de Primatu Sanctae Ecclesiae Toletanae in Universia Hispania...», original de Pecha, de quien se sabe escribió una larga « Vida y passión de Christo», hoy perdida. Es justo que Hernando Pecha sea considerado como uno de los primeros historiadores de la ciudad de Guadalajara y que su nombre brille aún (en el nombre de una calle) para memoria de sus hechos y de sus obras. [Return to Alcarrians Distinguished - Main Page] © Panel mantenido por A. Herrera Casado - Guadalajara |