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Un interesante artículo
sobre los
Viajes de
Cornide
por la Alcarria en el siglo XVIII. Buscando
yacimientos.
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EL COMENTARIO |
INFORMACIÓN |
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Viajes de un ilustrado gallego por Guadalajara Óscar
Marín | "Península" | Sept. 2000 José
Andrés Cornide (A Coruña, 1734-1803) era un historiador apasionado por
las antigüedades romanas. En 1793 viajó al corazón de Castilla para
completar sus escritos sobre la historia antigua de España. Considerado
el más relevante ilustrado gallego, Cornide quería hallar los límites
geográficos de la Celtiberia, reconocer el trazado de las calzadas
romanas y encontrar vestigios de las antiguas poblaciones. En sus
cuadernos de notas reseñó sus hallazgos, tanto arqueológicos como
humanos, y relató su visión de un paisaje duro y de sus gentes. GUADALAJARA
ROMANA Es
particular el interés de Cornide por descubrir el trazado de la vía
romana que unía Segobriga y Segontia, siguiendo el rastro de las antiguas
poblaciones romanas que precedieron a las actuales. Pero su objetivo se vió
siempre frustrado, no logrando hallar indicios de ellas. Antes
de apartarme de Sigüenza quise averiguar adonde estuvo la antigua población
que le dio nombre, en el supuesto que la actual no tiene señales de ser
pueblo romano, o anterior al dominio de estos, ni los trozos de murallas
que conserva son de aquel tiempo y sí muy posteriores. Acordeme que
Gaspar Barreyros en su viaje a Italia dice que la antigua Seguntia estaba
en un cerro llamado Villavieja, media legua más adelante caminando a Aragón. Pregunté
a algunos por el tal Villvieja pero no supieron darme razón, y sólo me
mostraron otro cerro como un quarto de legua en el mismo camino, y me
dijeron se llamaba del Otero. Determineme a pasar a él pero no hallé el
menor rastro de antigüedad, ni aun espacio para una población como debía
ser Segontia (...) Como
mi objeto era ver si Hita, que está una legua más adelante de Padilla
hallaba vestigios de la antigua Caesata, de que habla Antonino en su
Itinerario, colocándola a 16 millas de Arriaca (Guadalajara) fui
observando el terreno pero ni el menor vestigio he descubierto en Hita.
(págs. 66-70). También
encuentra Comide algunos personajes curiosos, que compensan el desánimo
provocado por sus exploraciones frustradas. Lo más particular que hay en Tendilla es un sacerdote llamado Don Manuel Antonio Vallés, que sin haber estudiado más que Gramática y Moral se dedicó por sí solo a la Astronomía y a la fábrica de instrumentos y sin más libro al principio que los del Padre Tosca, llegó a hacer los globos terrestre y celeste dibujados por su mano: un microscopio, un sextante, varios espejos de larga vista y otras obras semejantes hasta que en estos últimos tiempos adquirió el de La Lande, pues también por sí aprendió la lengua francesa. Pasa de 60 años, y sólo salió de su pueblo para Madrid adonde no ha estado hace 15 años. (págs..55 y 56). |
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