El viajero Camilo
José Cela (1916-2002)
pasó por Casasana, y hasta él mismo, y entonces,
se impresionó de ver aquel lugar, aquel atraso,
aquel pertenecer a un mundo ido, extraño, un poco triste.
Casasana
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Quedarán para las antologías las frases que Cela dedica en su Viaje a la Alcarria a Casasana, un pueblo minúsculo, con escaso cultivo y mucho ganado vacuno, al que se sube por el atajo de Roblegila, endemoniado, lleno de piedras como un canchal, y muy pino. Aquí la inolvidable secuencia de la escuela, con su señorita Julia, la maestra joven y mona, y los niños/as que saben la historia como un cantar, "de memorieta": "El
viajero se lava un poco en el portal de la posada, mientras le preparan
la comida. A través de un tabique se oye cantar a las niñas de la
escuela. La escuela de Casasana es una escuela impresionante, misérrima,
con los viejos bancos llenos de parches y remiendos, las paredes y el
techo con grandes manchas de humedad, y el suelo de losetas movedizas,
mal pegadas. En la escuela hay -quizás para compensar- una limpieza
grande, un orden perfecto y mucho sol. De la pared cuelgan un crucifijo
y un mapa de España, en colores, uno de esos mapas que abajo,
en unos recuadritos, ponen las islas Canarias, el protectorado de
Marruecos, y las colonias de Río de Oro y del golfo de Guinea; para
poner todo esto no hace falta, en realidad, más que una esquina bien
pequeña. En un rincón está una banderita española. En
la mesa de la profesora hay unos libros, unos cuadernos y dos vasos de
grueso vidrio verdoso con unas florecitas silvestres amarillas, rojas y
de color lila. La maestra, que acompaña al viajero en su visita a la
escuela, es una chica joven y mona, con cierto aire de ciudad, que lleva
los labios pintados y viste un traje de cretona muy bonito. Habla de
pedagogía y dice al viajero que los niños de Casasana son buenos y
aplicados y muy listos. Desde fuera, en silencio y con los ojillos atónitos,
un grupo de niños y niñas mira para dentro de la escuela. La maestra
llama a un niño y a una niña. -
A
ver, para que os vea este señor. ¿Quién descubrió América? El
niño no titubea. -
Cristóbal
Colón. La
maestra sonríe. -
Ahora,
tú. ¿Cuál fue la mejor reina de España? -
Isabel
la Católica. -
¿Por
qué? -
Porque
luchó contra el feudalismo y el Islam, realizó la unidad de nuestra
patria y llevó nuestra religión y nuestra cultura allende los mares. La
maestra complacida, le explica al viajero: -
Es
mi mejor alumna. La
chiquita está muy seria, muy poseída de su papel de número uno. El
viajero le da una pastilla de café con leche, la lleva un poco aparte y
le pregunta: -
¿Cómo
te llamas? -
Rosario
González, para servir a Dios y a usted. -
Bien.
Vamos a ver, Rosario, ¿tú sabes lo que es el feudalismo? -
No,
señor. - ¿Y el Islam? - No, señor. Eso no viene. La chica está azarada, y el viajerosuspende el interrogatorio. |
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Actualizada a domingo, 10 de febrero de 2002
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