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Heráldica Municipal de Guadalajara

La heráldica es la ciencia de los blasones, y estos son los signos identificativos de individuos, de grupos, de comunidades e instituciones. Es antigua ya de casi diez siglos, y sin embargo no hay nada como ella que se mantenga tan vivo y continúe provocando apasionamientos y polémicas, incluso entre personas y grupos no introducidos en el hondo meollo de esta ciencia ¿Por qué esto es así? Seguramente porque la belleza de los símbolos, el colorido de los campos, las coronas/cimeras y los muebles que por sus entramados se mueven, mueven a la identificación con ellos de muchas personas. Unos, porque se ven reflejados en generaciones y ánimos. Otros, porque se encuentran sumidos en la corriente común de la historia, algo que siempre excita y emociona.

Desde hace unos años se ha creado, al menos en Guadalajara, la ilusión de dotar a los pueblos de escudos, de poner en la frontis de sus casas de ayuntamiento, de sus fuentes y esquinas callejeras los símbolos y colores identificativos de su historia y colectiva esencia. Algunos tenían ya estos escudos constituidos y conocidos desde siglos antes: son los emblemas realmente históricos. Otros contaban desde hace muchos años, también siglos, con escudos reconocidos, tallados en casonas, bordados en estandartes: son los tradicionales. Y muchos más, la mayoría, han visto en los últimos decenios constituido de nuevas su escudo, diseñado por especialistas o incluso por ellos mismos: estos, los más modernos, tienen la misma validez que los antiguos, y todos sirven para entroncar a las generaciones actuales con la esencia, la historia y la raíz profunda de su pueblo.

Una colección colorista

Acaba de aparecer un libro perfecto, cuajado de cientos de coloristas dibujos representando escudos. Esta obra, editada por AACHE de Guadalajara, y escrita por los historiadores y profesores Ortiz García y Herrera Casado, lleva por título Heráldica Municipal de Guadalajara y reúne en sus trescientas cincuenta páginas la totalidad de emblemas heráldicos hoy utilizados y aprobados oficialmente por los Ayuntamientos de nuestra provincia. No están todos los pueblos, porque no todos se han decidido aún a tener su escudo. Pero aquellos que lo han hecho, desde siglos ha, o ayer mismo, sí figuran. En forma de fichas abiertas, en una página se ofrece la historia y significado, más la descripción rigurosa, del escudo de cada pueblo, y en la página de enfrente aparece el dibujo a todo color.

No exageramos si decimos que es este un libro hermoso, además de útil y riguroso en su contenido, atrayente y visual. Una joya de la edición de libros alcarreñistas, una de las más altas cotas que la bibliografía provincial ha conseguido hasta ahora. En sus 121 descripciones de blasones municipales aparece condensada en buena parte la historia toda de la provincia.

Un tratado de heráldica

Además, a este libro que ofrece símbolos, águilas, castillos y rampantes felinos, se añade el valor de la enseñanza desde la base. Los autores aportan, en sus primeras cien páginas, un completo y clarificante estudio de la heráldica institucional: la evolución de los símbolos del Estado español, de sus comunidades autónomas, de sus provincias, y finalmente de sus municipios. Con minuciosa exactitud se habla de colores, de formas de campos, de muebles y timbres, de usos y costumbres heráldicas. Una pieza fundamental y ya imprescindible para conocer, un poco más y mejor, nuestra tierra.

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Este artículo aparece en Libros Uno por Uno, nº 24, otoño 2001


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© AACHE Ediciones - Guadalajara - ediciones@aache.com - septiembre 29, 2001