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![]() Toledo. Convento carmelita de San José
En el convento actual perviven estructuras de aquellas casas nobles, especialmente visible en el claustro. La iglesia se inició aprovechando el oratorio octogonal con que ya contaba el edificio de los La Cerda, aunque 20 años más tarde se inició la construcción de su humilde templo. A lo largo del siglo XX se han realizado algunas reformas de contención, pero en esencia el convento está tal cual lo fundó la santa de Avila. Es posible que el autor de las trazas de la iglesia fuera el carmelita y arquitecto fray Alberto de la Madre de Dios, pues en el año del inicio de las obras, 1626, estaba viviendo en Toledo. Lentamente se acaba la obra, y es en 1640, cuando el maestro de obras y alarife de Toledo Diego de Benavides y el maestro de albañilería Lucas del Valle contratan la realización de las yeserías decorativas de la iglesia, encargándose al año siguiente de la obra de la capilla colateral al presbiterio, del lado del evangelio, "con su ovalo y pechinas", que aluden a la cúpula elíptica que constituye su cubierta. Esta iglesia es muy sencilla, de planta de cruz latina, de una sola nave y cúpula sobre pechinas en el tramo central del crucero. Amplia capilla mayor, con una colateral a la misma del lado del evangelio. Los muros se adornan de pilastras toscanas, sobre las que apoya el entablamento correspondiente, con muy sencillo molduraje. Las bóvedas son de medio cañón con lunetos. Quizás lo más interesante de este templo carmelitano sean las yeserías decorativas, que animan notablemente el simplísimo espacio arquitectónico, dispuestas sobre las bóvedas ‑y en su caso, sobre los lunetos‑ de la capilla mayor y brazos del crucero, así como sobre la superficie interna de la cúpula. Responden estas yeserías claramente a los modelos propuestos por fray Lorenzo de San Nicolás en su Tratado Arquitectónico, siendo muy similares a las que se ven en las iglesias toledanas de las recoletas benitas y de las gaitanas, que habían sido diseñadas por este fraile agustino, y que vienen a ser variaciones sobre grabados que, en el tratado de Serlio, se proponen como esquemas jardinísticos. Al exterior el templo de las carmelitas está fabricado con simple ladrillo alternando con niveles de piedra caliza formando el tradicional aparejo toledano. La fachada principal remata en un frontón triangular con óculo central, teniendo por ingreso un sencillo vano adintelado en piedra, sobre el que se dispone una hornacina con la escultura de san José, santo titular del convento y su iglesia. En la parte inferior de dicha hornacina, puede leerse la inscripción siguiente: "ESTA EFIGIE LA HA HECHO/ POR SU DEVOCION DON FRANCISCO/ MIGUEL DEL PUEIO Y CHACO Y El NICHO/LAS LIMOSNAS DE ALGUNOS DEVOTOS/ ORA PRO EIS AÑO DE 1697”.Los textos y fotos de este web site
pertenecen a la obra
Monasterios de Castilla-La Mancha.
de Antonio Herrera Casado, editado por AACHE Ediciones. 2005.
Colección "Tierra de Castilla-La Mancha"
nº 5. © AACHE Ediciones - actualizado a miércoles, 06 de diciembre de 2006 |