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![]() Toledo. Convento dominico de San Pedro Mártir
El más antiguo es el llamado “claustro del Silencio” que se aprovechó de un patio de una antigua casona englobada por el conjunto. Consta de tres plantas, teniendo la baja arcos de medio punto que descansan sobre columnas, con distintos capiteles, escudos y columnas, de estupenda labra. El segundo piso consta de arcos rebajados que se apoyan sobre columnas muy semejantes a las inferiores. Cerrados sus huecos, se ocupan por balcones. Y el piso superior, con pequeñas columnas y capiteles embutidos en el muro, expresivas de agresivas reformas posteriores. Es claustro con el Real, que es de tamaño mucho mayor y realizado, según las trazas dadas por Covarrubias, por su discípulo Hernán González de Lara. Empezó a labrarse en 1541, y consta también de tres pisos, todos ellos con elementos de piedra: el bajo está compuesto de arcos de medio punto que descansan sobre columnas de una esbeltez sorprendente. Los pisos superiores son arquitrabados y de proporciones más rechonchas. Toda la decoración con que cuenta es la utilizada habitualmente por el arquitecto toledano. Finalmente, el llamado “claustro de los Naranjos”, de las Procesiones sufrió una transformación importante a mediados del siglo XVIII, llegando a nosotros como un espacio de arcos rebajados sobre columnas.
La iglesia y sacristía son obras que se encargó de dirigir Nicolás de Vergara el Mozo, a partir de 1587. Primero construyó el espacio correspondiente a la sacristía, y luego, a partir de 1605, se inició el alzado del templo conventual, que dos años después siguió dirigiendo Juan Bautista Monegro . Este edificio muestra los elementos estructurales más clásicos y conocidos de Vergara. Tiene tres naves con coro en alto y presbiterio plano con dos capillas laterales. Las naves se separan por tres arcos mantenidos sobre pilastras dóricas que sostienen el entablamento, encima del cual se levanta una bóveda de cañón. En el crucero sorprende una magnífica bóveda de media naranja sobre pechinas. Una reja de comienzos del siglo XVII separa el presbiterio del crucero. El retablo ofrece un conjunto de pinturas realizadas por el fraile dominico Juan Bautista Maino. En esta iglesia de San Pedro Mártir se guardan numerosos sepulcros, algunos de ellos de gran calidad, como el de los condes de Mélito, que provienen de otros conventos de la ciudad, y fueron aquí traidos cuando se convirtió en Museo Provincial. La fachada del templo, colocada en un lugar de difícil visibilidad, por los edificios que la rodean, especialmente la torre mudéjar aparejada, está presidida por una puerta de ingreso que es obra debida a Monegro. Labrada en piedra, se compone de un arco de triunfo que se desarrolla en su cuerpo inferior, mientras que el superior está formado por un pequeño templete con la escultura del santo titular sobre un basamento, encima del cual aún se alzan dos pirámides con bola. Durante siglos, este convento sirvió para distintas funciones, pues tras la exclaustración se destinó a Museo Provincial, cuartel, maternidad, reformatorio, etc, Conservada en esencia su estructura y claustros, hoy ha vuelto a ser restaurado y destinado a sede de la delegación del Gobierno y Administración Central en Castilla‑La Mancha.Los textos y fotos de este web site
pertenecen a la obra
Monasterios de Castilla-La Mancha.
de Antonio Herrera Casado, editado por AACHE Ediciones. 2005.
Colección "Tierra de Castilla-La Mancha"
nº 5. © AACHE Ediciones - actualizado a miércoles, 06 de diciembre de 2006 |