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Elementos arqueológicos en el Museo Provincial de Ciudad Real

Ciudad Real. Museo Provincial

Hace tres millones de años

     

La exposición permanente de este título, situada en la planta sótano, es un encomiable esfuerzo por acercar la paleontología a todos los públicos. Además el proyecto está favorecido por la existencia en la provincia del yacimiento de Las Higueruelas, en las cercanías de la localidad ciudadrealeña de Alcolea de Calatrava, donde se han logrado hallazgos espectaculares. En el Campo de Calatrava hay registrados más de 200 centros de emisión volcánica que se distribuyen en un área de unos 80 km. de diámetro. La localización a lo largo del tiempo de varios yacimientos paleontológicos con fauna del plioceno y pleistoceno inferior geográficamente próximos entre sí como los de Valverde, Alcolea de Calatrava y Piedrabuena ha sido el origen de un proyecto cuyo punto central es el yacimiento de Las Higueruelas, situado sobre una antigua caldera volcánica, entre dos activos focos de emisión basáltica. El yacimiento se conoce desde 1935, realizándose la primera excavación en 1971 en la que se identificaron mastodontes, guepardos, rinocerontes, gacelas, cérvidos y tortugas gigantes. A esta primera excavación siguieron otras en los años 90 y 90, que siguieron dando frutos de localización de restos de gran tamaño como cráneos, mandíbulas, colmillos y huesos largos de mastodontes, piezas nada frecuentes en la mayoría de los yacimientos. A todo ello se le ha dado vida en un magnífico montaje, que compatibiliza el rigor científico con una atractiva presentación con recreaciones completas de la fauna, a su tamaño natural, y de los paisajes, de hace tres millones de años. Junto a las recreaciones, se muestra una selección de fósiles originales de inestimable valor. Una visita obligada.

 

El legado arqueológico

     

La planta baja nos ofrece un recorrido en el tiempo y en el espacio por la provincia de Ciudad Real. El viaje comienza en los primeros momentos de la humanidad, hace más de quinientos mil años, cuando nuestros antepasados utilizaban piedra, hueso y madera. A partir de aquí el visitante irá descubriendo los cambios que experimentaron las primeras sociedades: desde la invención del fuego hasta el nacimiento de los primeros poblados, en los que, como hoy, la agricultura, la ganadería y otras actividades artesanales (cerámica, cestería, tejido) eran las bases de su economía. Ritos, magia, divinidades y cultos funerarios, que se intuyen en algunas piezas como los extraordinarios originales de las estelas con figuras e inscripciones epigráficas (Alamillo, Aldea del Rey, Chillón) o las reproducciones de las pinturas de Peña Escrita (cerca de Fuencaliente), Solana del Pino y Almadén, realizadas en covachas y abrigos rocosos.

      La llegada de fenicios y griegos, atraídos por nuestra riqueza metalúrgica, introdujo grandes cambios. El comercio, la moneda y la escritura irán apareciendo. Antes del nacimiento de Cristo los romanos llegan a la Mancha extendiendo su cultura, arte, costumbres, leyes y lengua entre los habitantes de las nuevas ciudades, unidas entre sí por puentes y calzadas. El reflejo del refinamiento de esta cultura se observa en las villas ornamentadas por bellísimo mosaicos. Con los visigodos la Mancha se despuebla predominando los asentamientos aislados de economía agraria, pero con muestras como el sarcófago procedente de la necrópolis encontrada en el paraje que se conoce como El Cerro del Espíritu Santo (Malagón), con joyas y enseres de la época en que los visigodos dominaban la zona y cuyo reino de Toledo se extendió por gran parte de la Península Ibérica.

      Durante la Edad Media musulmanes y cristianos se disputan el territorio manchego. Es el momento de los castillos, distribuidos defensivamente a lo largo de la ruta que unía Toledo y Córdoba. Los pueblos musulmanes introducen grandes mejoras en los cultivos, destacando la generalización del regadío. Las culturas judía, musulmana y cristiana se entrelazan siendo su mejor ejemplo la fundación en el año 1255 por Alfonso X el Sabio de Ciudad Real.

 

Las ciencias naturales

     

La planta primera se dedica a estas disciplinas presentando fósiles de plantas y animales con más de doscientos millones de años pertenecientes en su mayoría al periodo carbonífero.

      Pero, sin duda, lo más llamativo de la sala es la reconstrucción del esqueleto fosilizado de un mastodonte (Anancus avernensis), de tres metros de alto con unos colmillos de más de tres metros y medio de largo, fechado en el periodo del plio-pleistoceno (unos 3 millones de años), hallado en el yacimiento de las Higueruelas.

      La sala dedicada a la Entomología nos descubre el mundo de los insectos, donde se recoge una pequeña muestra de la inmensa colección que logró reunir el clérigo José María de la Fuente, hombre de ciencia pero al que se conocía como El Cura de los Bichos, nacido en Pozuelo de Calatrava en 1855. 

      La Mineralogía está tratada en forma didáctica presentando los propios de la provincia, así como el utillaje especializado y las utilidades que se pueden obtener de los mismos. Un tratamiento destacado tienen el carbón y el cinabrio, los minerales y explotaciones de Puertollano y Almadén, las mas representativas de la provincia.

 

Datos prácticos

Emplazamiento: Prado, 4. Tf.: 926.226.896.
Apertura: Diaria de 10 a 14 y 17 a 20 horas. Cierra lunes, festivos y domingos tarde.


Los textos y fotos de este web site pertenecen a la obra Museos de Castilla-La Mancha. de José María Ferrer González y Antonio Herrera Casado, editado por AACHE Ediciones. 2006. Colección "Tierra de Castilla-La Mancha" nº 6.
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