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Segóbriga.
Retrato de Agripina

Saelices. Museo de la ciudad de Segóbriga

El Parque Arqueológico de Segobriga, instalado sobre las ruinas de la ciudad romana del mismo nombre, dispone de un moderno Centro de Interpretación que nos permite obtener una visión global de la antigua ciudad romana y admirar una selección de sus hallazgos, entre los que destacan los escultóricos. Al mismo tiempo, en el recinto se han instalado algunas imágenes virtuales de los antiguos monumentos, que permiten al visitante la contemplación de los edificios en su estado original. El Centro dispone de una sala dotada con medios audiovisuales y capacidad para 80 personas, en la que se proyecta un video introductorio previo a la visita al conjunto monumental. Desde el Centro de Interpretación se inicia la visita a través de la necrópolis extramuros, por un camino hoy acondicionado con arbolado y fuentes, para llegar al pie del teatro y anfiteatro, en donde empieza el área monumental.

Una historia de la ciudad de Segóbriga 
 

Según nos explican los profesores Abascal Palazón (Univ. de Alicante) y  Martín Almagro (Univ. Complutense de Madrid), el desarrollo urbano de la ciudad romana parece comenzar a mediados del siglo I a.C., fecha en que se pone en marcha la emisión de moneda en su ceca y en que se lleva a cabo la construcción de una parte de la muralla, que estará definitivamente en pie en la época augustea.

A lo largo de los siglos I y II d.C. continuaron en la ciudad a buen ritmo las nuevas construcciones, con la edificación del teatro, anfiteatro, basílica,

pórticos, termas, etc. que dieron a la ciudad un aspecto urbano similar al de

cualquiera de los grandes centros de otros territorios. Una gran parte de estas

obras fue financiada con aportaciones particulares, destacando por su

importancia el teatro, en el que la inscripción del frente de la escena relata la

financiación de las obras a cargo de una familia de rango senatorial.

Otro tanto cabe decir de las grandes termas públicas de la parte superior

de la ciudad, construidas a finales del siglo I o comienzos del II d.C., en las que

una gran inscripción descubierta en las excavaciones contiene parte de una

titulatura imperial seguramente relacionada con la edificación del complejo.

De la pujanza de algunas élites segobrigenses da idea el número de

inscripciones con mención de donación de obras públicas descubiertas en la

ciudad. Al testimonio ya citado del teatro y a la dedicación privada de un recinto

de culto para Zeus Theos Megistos, hay que añadir la inscripción que hoy puede

verse sobre la puerta de entrada al Museo de las excavaciones, que recuerda

las obras financiadas por L. Sempronius Valentinus.

Las vinculaciones y referencias nominales y de la estructura social al mundo indígena son la evidencia de un sustrato fuertemente arraigado que siguió teniendo una presencia real en la ciudad hasta bien avanzado el Principado. Al servicio de las minas o como libertos domésticos, los indígenas e hijos de indígenas atestiguados en Segóbriga llegaron a tener sus propios cultos.

La presencia de estas gentes en la ciudad es la prueba de que el

programa urbanístico y decorativo que arranca antes del cambio de era no es

un elemento accidental, y que Segóbriga era a comienzos del Principado un

gran centro urbano y comercial.

Las sucesivas excavaciones han ofrecido testimonios de esa

pujanza que se manifiesta en los programas escultóricos de los edificios

públicos. A la serie de retratos y esculturas ya conocida de antaño, hay que

sumar ahora un retrato de Agrippina Maior, otro de Vespasiano y varios personajes togados.

Parte del conjunto escultórico descubierto hasta la fecha puede

relacionarse con el ámbito del culto imperial; otra parte componía la

decoración de la escena del teatro, y aún algunas piezas deben vincularse a

ámbitos privados. El trabajo de la piedra con fines decorativos seguiría teniendo

relevancia aún en época visigoda.

La estructura urbana de Segóbriga conocida hasta la fecha no nos permite suponer un número elevado de espacios domésticos; es probable que hubiera viviendas privadas, pero apenas quedan restos. Lo que sí puede decirse es

que una gran parte de la población hubo de residir extramuros, en villae

suburbanas o rústicas de las proximidades.

La riqueza de Segóbriga y la pujanza de su programa monumental

durante el Principado sólo puede entenderse en el marco de una sociedad

fuertemente jerarquizada y con graves desequilibrios entre la situación de unos

grupos sociales y otros.

Nombres como Calybe, Atthis, Epafroditus, Achoristus, Menecrates, etc.,

son evidencia del gran número de inmigrantes, fundamentalmente esclavos,

que fueron llegando a la ciudad durante los dos primeros siglos de nuestra era.

Son muchos los testimonios que podrían integrar esta lista, uno es el caso de Barbara, esclava de la ciudad, cuya estela funeraria figura entre los hallazgos.

El trabajo dependiente está documentado no sólo por referencias

directas en las inscripciones funerarias sino por las actividades profesionales

que algunos siervos llegaron a realizar; uno de ellos se proclama artifex en la

construcción y colocación de un mosaico y otro dice ser offector, es decir,

tintorero. Las evidencias de esclavos en la ciudad no son sólo epigráficas.

Una de las actividades artesanales más importantes de Segóbriga fue el

trabajo de la piedra. El impulso de las construcciones monumentales debió

requerir un gran número de canteros especializados en la elaboración de las

ricas molduras y decoraciones que coronan los edificios desde comienzos del

siglo I d.C. En la periferia inmediata de la ciudad se encuentran algunas

canteras y entre ellas destaca la situada frente al lucus Dianae con inscripciones

rupestres, que suministró una gran parte del material empleado en las

edificaciones y que debió ser uno de los centros de trabajo de esclavos.

La influencia de Segóbriga debió ser muy importante en el territorio

circundante. Como centro administrativo de un gran espacio agrícola y minero,

en su teatro se sentarían gentes procedentes de las localidades de los

alrededores junto a los propios habitantes de la ciudad; los funcionarios

imperiales llegados a Segóbriga desde Tarraco, la capital provincial, o Roma,

compartirían tardes de espectáculos en el anfiteatro con los segobrigenses y sus vecinos; el aire cosmopolita de la ciudad se respira en los hallazgos

realizados hasta la fecha y no es difícil imaginar cómo era la vida cotidiana de

sus habitantes.

Información 

Dirección: Centro de Interpretación. Carretera de Saelices a Villamayor de Santiago, s/n, 16430 Saelices (Cuenca)

Telf.  Del Centro de Interpretación: 629 75 22 57

Horarios: del 15 de abril a 15 de septiembre: 9 a 21 horas.

Del 16 de septiembre a 14 de abril: 10 a 18 h.

Lunes cerrado, excepto festivos.

Entrada: Tarifa general: 4 euros. Tarifa reducida: 2 euros (carnet de estudiante, carnet joven y grupos a partir de 15 personas) . Visitas en grupo, concertar cita telefónicamente.

El acceso a Segobriga se encuentra en la salida 103 de la autovía Madrid-Valencia/Alicante, y puede realizarse también desde la localidad de Saelices. Desde este punto es preciso recorrer 3 km por la carretera que une Saelices con Quintanar de la Orden hasta llegar a la ciudad romana.


Los textos y fotos de este web site pertenecen a la obra Museos de Castilla-La Mancha. de José María Ferrer González y Antonio Herrera Casado, editado por AACHE Ediciones. 2006. Colección "Tierra de Castilla-La Mancha" nº 6.
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