Semanario NUEVA ALCARRIA

Guadalajara / Sección Artes y Letras
Fecha: 5 Mayo 2000

Viajes y recuerdos por Guadalajara

Mayos de ayer y de hoy

Hace 4 días que estalló el mundo. Como desde hace miles de años estalla al empezar mayo. Con luz y gozo y canciones y caras alegres de muchachas. Con flores y campos verdes. Con el éxito total de la vida, de todas las resurrecciones, del mirar claro y sencillo. Ha empezado mayo, y todos estamos otra vez convencidos de que nuestro planeta es el mejor, que nosotros somos unos tíos grandes, y que da lástima morirse, aunque en esto se piensa poco, y que si vamos de ronda, subimos al monte o bailamos la jota. Ha empezado mayo, como siempre. Con la eterna revolución de la Naturaleza. Y todos los ritos antiquísimos, de esos que nadie sabe cuándo empezaron ni de dónde salieron, volverán a cruzar con ruido y luz la ancha faz de nuestra tierra. Se honrará a la primavera y al sol, a las flores y a la alegría. Seremos otra vez paganos, nuestra propia raíz recuperada, y nos alegraremos, sencillamente, de que haya pasado un año, pues mayo ha vuelto, ha vuelto con nosotros...

Ha venido mayo,
bienvenido sea,
para que galanes
cumplan con doncellas.

La Fiesta de los Mayos resucitará en muchos lugares de nuestra provincia. Los corazones tiernos de las jóvenes latirán con más fuerza. Y ellos preparan el gran golpe, la gran machada de gastarse un buen montón de dinero por ganar la chica que les gusta.

Mes de mayo, mes de abril,
cuando las recias calores,
cuando las cebadas granan
y los trigos echan flores;
cuando los enamorados
regalan a sus amores:
unos les regalan cintas
y otros les regalan flores.

El alma del pueblo se desborda. El íntimo poder que bulle en la sangre de la juventud sencilla y ancestral, salta al aire. Se pone en medio de la plaza el árbol más alto del término. Si se roba a los del pueblo vecino, mejor que mejor. Y arriba del todo, recortado contra el azul intenso del cielo castellano, las cintas de colores como penacho de un gran sombrero. El rojo, el azul, el amarillo, el morado, el verde y el naranja. Y frutas rodeándolo, y cajas con bombones o caramelos. Un par de medias o una muñeca. Y risas también, colgando, flotando sobre el pueblo. Una brisa mueve cintas y campanillas. Los viejos recuerdan los que pusieron ellos. Los chicos miran y alguno intenta trepar el palo. Y la luz se hace cegadora. Los ojos lloran de tanto sol y tanta alegría.

Abril, galanes,
prometiendo mayo,
con verdes pimpollos,
blancos y encarnados.

En la ermita se harán las pujas. Los hombres siempre tan contundentes. Se van a rifar entre ellos a las mozas del pueblo. La Pili y la Manoli, la Lucía y la Tere sacan su precio y son graciosamente subastadas. Pero ellas no están allí. En su casa les late el corazón algo más que deprisa. Esperan en sus balcones, en sus ventanas, bajo los duros dinteles de los portalones, a que su hombre se pare delante y les cante las coplas. A que le diga que ha ganado y serán compañeros de baile y de paseo durante un mes. (Durante el mes de mayo nada menos).

Pinceles son plumas
y una me has de dar,
de tus alas blancas,
águila imperial.

Es él, sí. Ha ganado. Entonces me quiere. Y toda fa fantasía y toda la esperanza se suelta en los ojos limpios de fa moza. (Ya tiene mayo, y es el que ella quería! Es el mayo que siempre la ha mirado más lentamente. )Se estaría fijando bien para luego cantarla?

Copiosos y rubios
tus cabellos son,
tu cabeza es ala
de la discreción.

Pero a veces llega otro. Otro que ha ido sólo a fastidiar, a liar unas relaciones que empezaban. El que tiene más dinero ha vencido en la lid de las apuestas, y ha conseguido ser mayo de una chica que no le va a hacer el menor caso, pero... (quién sabe! Ella, por de pronto, le hace notar su disgusto.

Niña, si no estás contenta
con el mayo que te he echado,
vuelve el mandil del revés,
que pronto se te pasa un año.

Pero generalmente la fiesta sigue con su curso alegre. Hay gran comida y convite en casa de ella. Cordero y truchas, ensaladas y tortas dulces. Y un regalo de él. Casi siempre flores.
Ella, sin embargo, le da algo mejor: sonrisas, silencios, sumisiones. Y un gran pastel.
Así, todo el mes. Bailes, paseos, rondas, cantares, fiestas, mayos, árboles, cintas, soles, guitarras, coplillas, y al final, casi siempre, noviazgo, y luego boda. Es el sistema casamentero más rústico y a la vez más seguro que se ha inventado. Popular, como siempre. Salido del mismo agujero de donde salen los chopos y las margaritas, los arroyos y el musgo blando. De la primigenia cuna terrestre.
Cuando vamos por los pueblos y hablamos de estas cosas, de "estas viejas cosas", con los hombres y las mujeres mayores, se les atropellan las palabras, se agolpan los recuerdos y caen, brincan, estallan todos los colores de los antiguos mayos. Aún laten los corazones de las viejecillas cuando recuerdan el momento en que llegó su mayo a la puerta, cantando, anunciando amor, pregonando sentimientos:

Por tu discreción brillan
tus finos pendientes,
formando Cupido
flores en tu frente.

Era la antigua savia del mundo, de un celtiberismo simple y rudo, pero sentimental y grande, la que cabalgaba levantando polvo por los llanos de la Alcarria, los vallecillos y cuestarrones serranos, las huertas y campos húmedos de la Campiña. Un tictac eterno que sonaba y movía a los seres. )Dónde está ahora todo eso? )En qué perdida caja hemos puesto a nuestro folclore? Tal vez podamos contestar que en el poyete patibulario de un siglo XX acabado y consumista. En las grandes avenidas plagadas de luces, en las salas de fiestas apestantes a tabaco y sudor, en los mesones ultramodernos de arrabal ciudadano. Esas son las sepulturas de un alma antigua, de un lejano candor y de una fuerza primigenia que podía con todo. Con todo, menos con el traidor engaño consumista que la ha vencido.
Pero aún quedan rescoldos de tanto fuego, y así renace la Fiesta de los Mayos en la Plaza de Bejanque de Guadalajara, con la "plantá" y la alegría dandos vueltas en un entorno circular de tráficos y aguas. En el libro que recientemente escribió López de los Mozos sobre las Fiestas Tradicionales de Guadalajara son los mayos también protagonistas, y en él nos refiere lugares donde este mes se van a celebrar esas fiestas que siguen existiendo, a pesar de su ancestralidad y el declive de las maneras.

Antonio Herrera Casado
Cronista Provincial de Guadalajara


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24 Octubre 1997 - Un vuelo por el Badiel (a pie o por Internet)
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