El Retablo del Monasterio de Santa Ana de Tendilla

poebul1a.gif (398 bytes) Escrito por José Luis García de Paz y publicado en Nueva Alcarria el viernes 19 de Junio de 1998.


En la villa alcarreña de Tendilla. existió el Monasterio jerónimo de Santa Ana el cual tras la Desamortización vió desaparecer su edificio y obras de arte en el siglo pasado. En el testero de su Iglesia había un afamado retablo del que no poseemos datos gráficos ni casi información escrita. Por el Cronista Provincial D. Antonio Herrera Casado sabemos que acabó en un museo de Cincinnati (Ohio), en los Estados Unidos.

Gracias a Internet pude conocer los nombres y direcciones de todos los museos de Ohio y mediante correo ordinario contacté con el Cincinnati Art Museum, donde me indicaron que el retablo se encontraba allí y era conocido como el "Tendilla Retablo". El Art Museum lo conserva con especial atención en su Galería 204. Debo agradecer al Art Museum parte de la información que se expone a continuación.

El retablo mide 355 cm de alto, 229 cm de ancho cerrado y 447 cm abierto, aproximadamente. Consta una estructura de madera que en su parte central tiene 6 pinturas, dos puertas que se cierran sobre el centro con una gran pintura abajo y una pequeña arriba en la parte exterior y en la interior, y un bancal inferior (o "predella") con tres pinturas más, llenas de color. Son óleos sobre tablas representando escenas que se exponían durante las festividades litúrgicas, permaneciendo el retablo con las puertas cerradas en los demás días. Las pinturas fueron realizadas en el estudio del pintor flamenco Jan Sanders van Hemessen, nacido hacia 1500 en Hemishen cerca de Amberes (Antwerp), afincado primeramente en Amberes de 1519 a 1550, casado con Barbara de Fevere y muerto hacia 1556 en Haarlem.

Afamado en su tiempo, Hemessen se formó con Quentin Massys y realizó pinturas muy emotivas sobre temas religiosos, escenas populares, proverbios y escenas satíricas. Considerado uno de los aachedores del estilo flamenco, se le incluye en el grupo de pintores manieristas influidos por la obra del italiano Rafael Sanzio. Max J. Friedlander en "Early Netherlandish Painting" cataloga 58 obras de Hemessen y su estudio, siendo la primera nuestro Retablo aunque no presenta ninguna foto y desconoce su paradero. Los datos del Art Museum indican que en 1915 estaba en la Spanish Art Gallery de Harris en Londres, lo poseía French and Co. de Nueva York en 1935, fue vendido a Charles Deering (España ?!), Deering lo revendió de nuevo a French and Co. y en 1953 fue adquirido por el Museo. En 1935 se había exibido en el Brooklyn Museum.

Las pinturas de la parte izquierda corresponden a temas terrenales de la fe cristiana: Adan y Eva, Navidad (63 x 47 cm), Lamentaciones y San Sebastián. A la derecha presentan un caracter más espiritual: Sacrificio de Abraham, Bautismo de Cristo, la Ascension, San Francisco recibiendo los estigmas. En los paneles centrales habría una unión entre lo terrenal y lo espiritual: la Crucifixión (104 x 64 cm), San Jerónimo penitente (76 x 65 cm) y la Visitación. En la parte exterior, visible cuando el retablo estaba cerrado, se representa la Anunciación pero con la Virgen María a la izquierda y el Arcangel Gabriel a la derecha, al contrario que usualmente, quizá para situar a la Virgen en la zona "terrenal" y al Arcangel en la "espiritual". En lo alto de las puertas hay unas pequeñas pinturas con Dios Padre, un ángel, la Serpiente y otro ángel más. El San Jerónimo recuerda al que Jan Sanders pintara en 1534 y que está en Lisboa, y el San Sebastián de la predella se parece a otro incluido en un tríptico de Hemessen que está en Paris. Por cierto, el San Sebastián y el San Francisco intercambiaron sus posiciones en el retablo al reinstalarlo en 1960 en Cincinnati.

Las pinturas tienen tonos algo mas oscuros y son menos dramáticas que las que solía pintar Hemessen, lo que puede ser explicado atribuyendo su autoría a cuatro miembros distintos de su estudio. Las nueve pinturas de la parte central y la predella se pueden atribuir con facilidad a su hija Caterina van Hemessen (nacida en Amberes hacia 1528 y muerta allí hacia 1587) por el parecido con otras obras de la misma, especialmente con la Crucifixión que se guardaba en el Palais de Beaux-Arts de Bruselas, caracterizadas por la fina aplicación de la pintura y el estilo lineal. Los ténues fondos probablemente se deben a otro artista del taller, quizá Jan Swart. Un tercero pintó la Anunciación visible al cerrar el altar y un cuarto los cuadros de "Adan y Eva" y el "Sacrificio de Abraham" de la parte interior de las alas del retablo. Quizá Jan Sanders empezara a pintar el Retablo, aunque pronto dejaría la labor pues las escenas tan ordenadas no corresponden a su estilo "mas explosivo". Aunque las pinturas son claramente manieristas, hay un alto componente del realismo norteuropeo observable, por ejemplo, en el detalle de la pintura de la Navidad.

A izquierda y derecha sobre el retablo hay unos escudos de madera que tienen en sus cuarteles las armas de las familias Sotomayor y Arellano. Esta probada la presencia en la Tendilla del siglo XVI de los Ramírez de Arellano. Estos escudos quitan validez a la teoría de que el Cuarto Conde de Tendilla hubiera podido encargar esta obra, sino que debió serlo por miembros de la familia Sotomayor-Arellano. Parece incluso probable que, aunque las pinturas son flamencas, el marco de madera pudiera haber sido fabricado y labrado en España. La presencia en lugar principal del San Jerónimo concuerda con que el destino de la obra fuera el Monasterio Jerónimo de Santa Ana. La fecha probable de ejecución se estima hacia 1550, antes de la muerte de Jan Sanders van Hemessen y de la partida de Caterina hacia España.

Caterina van Hemessen es una de las pocas artistas conocidas de los últimos años del Renacimiento que obtuvo un reconocimiento por su labor en vida. En general las niñas se educaban en casa con la familia aprendiendo cocina, costura, cuidado de niños, de aves de corral y algo de "leer, escribir y cuentas". Caterina debió aprender la pintura junto a los aprendices de su padre. Jan debió de alentar sus dotes y enseñarle la técnica lo que no era lo usual en aquellos años para la inmensa mayoría de las jóvenes.

Jan Sanders estuvo bajo el patronazgo de la reina María de Hungría (Bruselas 1505, Cigales 1558), hermana del Emperador Carlos V, que tras enviudar en 1526 volvió con su hermano y fue nombrada Regente de los Países Bajos hasta 1555. Inteligente y enérgica, María apoyó siempre la política de Carlos, protegió las artes y las letras y coleccionó pintura. Caterina fue también protegida de María y en su corte realizó pequeños retratos (miniaturas) de cortesanos y obras religiosas que reflejan el estilo pictórico que su padre le inculcó. Su autoretrato pintado en 1548 (en el Kunstmuseum de Basel, Suiza) es de estilo norteeuropeo con una cierta dignidad y quizá algo estirado. Vasari menciona en su "Vida de Artistas" a Caterina como miniaturista y al servicio de María. Casada en 1554 a más edad que las jóvenes de su época (unos 26 años) con el organista de Amberes Christian de Morien, tras su boda dejó de pintar, desgraciadamente, al dedicarse al cuidado de la casa y la familia.

Cuando María volvió a España junto con Carlos V, Caterina y su marido le siguieron en 1556 formando parte de su corte y, posiblemente, trajo consigo misma desmontadas las pinturas (con o sin el marco de madera) que luego se instalarían en Santa Ana. Las pinturas, pues, fueron pintadas antes de este viaje. Además de Caterina hubo en la Corte otra pintora llegada en 1559, la italiana Sofonisba de Anguisciola, retratista de Felipe II. La reina María dejó en su testamento a Caterina fondos suficientes para que pudiera vivir con su marido cómodamente hasta su muerte en Amberes hacia 1587. La cuantía de los mismos indica cierta predilección de María hacia aquella pintora de pequeños y cuidados retratos. Desconozco si Caterina dejó descendencia. Nos quedan, además del Retablo, diez pinturas repartidas entre Londres, Bruselas, Colonia y Basel, de las que ocho son retratos en los que también muestra a mujeres jugando al ajedrez o tocando el clavicordio, ocupaciones domésticas aunque no trabajos dentro del hogar.

La cuidada labor de la mano de Caterina fue admirada por nuestros antepasados en un convento alcarreño, aunque quizá ninguno de ellos supiera que aquello que estaba viendo era la obra de una mujer especial, tan especial como para lograr un lugar en un mundo donde la carencia de nombres de mujeres no pertenecientes a la nobleza era predominante. Esperemos que pueda lograrse pronto una buena reproducción que, instalada en nuestra provincia, nos permita admirar su labor y recuperar una parte de nuestro Patrimonio.

Vea aquí una foto del Retablo y su autora.


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